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Un Rey blanco en la Patagonia

Diversas circunstancias precisaban el interés del gobierno francés y el apoyo más o menos directo de sus gobernantes a la colonización sudamericana:
a) Reiterados comentarios publicados en periódicos europeos, destacándose el del 27 de septiembre de 1861 en "Le Temps" y el del 13 de junio de 1863 en "L'independence Belge", en los que se pide el apoyo oficial al proyecto de Orlié I y se sugiere la conveniencia de establecer una colonia en la Patagonia, empresa de fácil realización, a diferencia de la que se pretendía establecer en México después del derrumbe del imperio de Maximiliano de Austria;
b) La exposición curiosa y bastante interesante de Antoine Tounens en junio de 1862, tratando el problema colonial y la creación de la "Nouvelle France";
c) Intervención oficial francesa de 1862 y ayuda en 1869 a favor del famoso aventurero;
d) Asentamiento a los actos cumplidos desde 1872 que motivaron las notas-protestas de Chile que dan término a esta cuestión;
e) El intento francés de reconstruir su imperio colonial, que había perdido en el siglo XVIII y que se comienza a recomponer con la colonización de Argelia en 1830 y que consigue a fines del siglo XIX con sus vastos dominios e influencias económicas en diversas regiones del mundo.

El día 28 de agosto de 1858, desembarca en Coquimbo, puerto del norte de Chile, Aurelio Antonio de Tounens. Nacido en la Chaise (Francia) en el año 1820, abogado de profesión, ejercía en Perigeux el cargo de Procurador ante el Tribunal de Primera Instancia en el Orden Comercial.
Pasa un año y medio de desventuras por Chile, informándose de las costumbres indígenas y madurando su plan. En octubre de 1860 viaja hasta las orillas del río Imperial, al sur de Valdivia, región en la que Quilapán -cacique de los Araucanos ­por muerte de su padre, el Toqui Mañil, es dueño y señor.
Los brujos de las tribus habían predicho que se obtendría la Independencia Araucana cuando apareciera como jefe de los indígenas un hombre blanco. Esta profecía allanó los obstáculos a Tounens y le facilitó la amistad con los jefes indios, especialmente con Quilapán.
El 17 de noviembre del mismo año, acompañado de un cortejo de guerreros que preside Quilapán, lanza al mundo su proclama de una monarquía constitucional y hereditaria fundada en Araucania, donde el príncipe Orlié Antonio de Tounens es nombrado Rey.

A pesar de que el nuevo reino comprendía la extensa franja que va desde el rio Bío-Bío al golfo de Reloncavi, le pareció al flamante monarca que su soberanía era muy limitada y queriendo superar a otros grandes conquistadores de la historia, se erige tres días después -20 de noviembre-, con idéntico ceremonial, rey de la Patagonia.
Entonces quedó satisfecho, pues adquiría la zona que está al sur del río Negro y lindando al este con el océano Atlántico, que tiene un área total de unos 753.000 km2 o sea 291.000 millas cuadradas.
La celeridad y la acción fueron normas de conducta del rey; dictó por su propia cuenta la Carta Magna, si bien es cierto que traía las bases de la Revolución Francesa de 1789, en aquel reino no hubo protestas y su Constitución es algo excepcional en estos paises de América.
Creó asimismo los símbolos de la nacionalidad; la bandera: verde, azul y blanca en franjas horizontales, un escudo con figuras representando a la libertad, la justicia, la agricultura, el comercio y la industria. Por falta de recursos dejó para más adelante la creación de la moneda, función inherente a la soberanía.
Terminado este extenso trabajo y encargado Quilapán de mantener el orden en el reino, después de una breve permanencia en Santiago de Chile, se decide a recorrer sus vastos dominios, con el fin de que los jefes de las diversas tribus le rindan homenaje.
De fiesta en fiesta llegaron a las orillas del Malleco el 5 de enero de 1862; según sus memorias Orlié I se encontraba descansando bajo un manzano cuando varios hombres lo aprisionaron.

Sometido a juicio; el 19 de julio del mismo año el juez Matus dictó sentencia sobreseyendo la causa por considerar que el procesado no estaba en su sano juicio, ordenando que se lo recluyera en la Casa de Orates de Santiago, de donde salió luego de ser reclamado por el encargado de negocios de Francia y embarcado en el buque de guerra "Dugway Trouin" con destino a su país.
Instalado en París publica sus memorias en 1863, reafirma sus derechos a la corona de Araucania y Patagonia, consagrada -dice- por el libre sufragio de ambos países. Durante esos años de vida en París, acrecienta su popularidad y sigue soñando con el retorno a su reino; luego de numerosas gestiones en oficinas administrativas, en la segunda mitad de 1869 es desembarcado en la ensenada patagónica de San Antonio por el navío de guerra "D'Entrescateaux".

Al llegar es protegido por todos los caciques pampas, ya que saben que es amigo de Quilapán, jefe indiscutido de las tribus levantadas en armas contra el gobierno chileno. Después de una larga peripecia se reencuentra con su fiel amigo de 1860. Toma parte activa en la insurrección, pero los triunfos del general Pinto o el conocimiento de que Cornelio Saavedra(h) había puesto precio a su cabeza, le obligan a abandornar nuevamente su reino; fraternalmente se despide de Quilapán, a quien no verá más.
En julio de 1871 pasa una breve estadía en Buenos Aires, luego va a Montevideo y finalmente se reintegra a su país en su segundo destierro.
En los últimos siglos son muchos los emperadores o reyes que derribados de sus tronos intentan con menor o mayor éxito recuperarlos, pero ninguno llega a la tercera tentativa, en esto Orlié I marca un récord mundial. En efecto, instalado nuevamente en París inicia la campaña de restauración, se asocia con Mahon de Monhagan, un ex empleado estatal, que publica un folleto "El rey de Arauco" y también consigue el apoyo de un banquero inglés, Jacobo Michaels, y entre los tres fundan la sociedad Nueva Francia. Se ocupan del asunto varios periódicos europeos como "Le Gaulois", en París, y "Pall Mall Gazette" en Londres; se lanzan a la circulación títulos de un empréstito, se fletan dos barcos, se otorgan títulos de nobleza, se instituye la Real Orden de la Cruz del Sur y acuña moneda, algo que había omitido en sus anteriores campañas.

En 1874 se realiza la acuñación.

Hay monedas de cobre de 30 mm. de diámetro, borde liso.
En círculos se lee ORLLIE ANTOINE I ROI D'ARAUCANIE ET PATA­GONIE, en el centro escudo de cuatro campos, rodeado de 27 estrellas.
En el reverso se lee NOUVELLE FRANCE, en el centro DOS CENTAVOS, arriba once estrellas, debajo separado por una raya, 1874 sobre ramas de palmera.

También hay monedas de plata de UN PESO "Patacones" de 37 mm. y 24,5 gr.
Además han aparecido dos variantes: en una de ellas se reemplaza la palabra "un" por el número arábigo 1 y la otra pesa 44 gr y tiene borde estriado.

Aunque se cree que estas dos últimas emisiones puedan ser falsas, ya que el aventurero no poseía tantos medios como para acuñar tanta cantidad de monedas, y éstas aparecieron en grandes cantidades a principios del siglo XX en las ferias numismáticas de Berlín y Budapest; además hay que acotar que son piezas muy raras que nunca llegaron a circular y escasean en las colecciones argentinas.

Todo estaba listo para el tercer intento cuando Alberto Blest Gana, Ministro de Chile en París, dirige notas de protesta a los ministros de relaciones exteriores de Inglaterra y Francia y se produce el derrumbe de la expedición conquistadora. Invencible en sus quimeras sueña siempre con su reino, publica en Burdeos en 1878 el libro "Araucania", hasta que lo sorprende la muerte en Tourtoirac el 19 de diciembre del mismo año. Lo sucede en el trono Gustavo Aquiles Laviardé (Aquiles I). El nuevo rey prefirió gozar en París las delicias de su título: Aquiles I, primo de Orlié, se dedicó solamente a contar las aventuras de éste hasta su muerte el 30 de marzo de 1902; cuando la corona pasó a su sobrino, por lo que es posible que el día menos pensado aparezca en la región más austral del mundo un auténtico rey de nutrido historial a reclamar sus dominios.

Ricardo Méndez Barozzi

Extraído del trabajo presentado por su autor en la Semana Nacional de la Numismática de España (1995) y publicado en Gaceta Numismática de la ANE Nº 119, de diciembre de ese año.

Publicado en El Telégrafo del Centro Nº 27 - Diciembre 2002


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Orélie Antoine de Tounens aclamado por los Jefes mapuche.