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La contraseña del Teatro de la Opera

La ficha es un objeto de distintos materiales, principalmente metálicos, cuya forma y dimensiones no están sujetas a más normas que a las de costumbre. Pero deben ser bifaciales. Están fabricadas por diversos sistemas, generalmente acuñación, prensado, punzonado, impresión y raramente fundición, teniendo improntas en una o ambas facies. Se utilizan:
a) exclusivamente para sustituir momentáneamente a la moneda, por razones de agilización y ordenamiento;
b) exclusivamente como elemento de contralor;
c) simultáneamente para ambas finalidades.

La moneda y la ficha presenta características intrínsecas extraordinariamente similares. Los materiales de fabricación, sus formas, dimensiones y pesos, son los mismos. Las dos son bifaciales y en una o ambas facies lucen improntas formadas por figuras o leyendas. Pero su similitud es únicamente aparente, morfológica. Lo que caracteriza a la moneda y a la medalla, es la finalidad, el objeto que motivó su acuñación. La moneda, en términos muy generales, es un medio de cambio cuyo curso garantiza el Estado. Su finalidad es netamente económica. La medalla, a su vez, es exclusivamente honorífica o conmemorativa, en sus múltiples gamas, careciendo en absoluto de finalidad económica y de garantía de emisor. En concreto: lo que caracteriza e identifica la moneda y la medalla es la intención que motivó su acuñación, su objetivo.

Estableciendo esto, debemos admitir que la finalidad de la emisión de fichas o contraseñas, evidentemente no encuadra ni en la que motiva la moneda ni en la que impulsa a la medalla. Por una parte carece de curso legal, pero puede tener cierta incidencia económica. No tiene garantía legal alguna, pero tiene la del emisor que la utiliza. Por otra parte carece en absoluto de finalidades honoríficas o conmemorativas.

Se trata en verdad de una pieza híbrida, peculiar; pero es evidente que la intención que le dio origen se ubica mucho más cercana a la de la moneda que a la de la medalla, pues en manera alguna podrá encontrarse finalidad conmemorativa u honorífica en una ficha y por el contrario, en forma limitada, se encuentra en muchas de ellas un embrionario sentido monetario.

En nuestro país la ficha se utilizó y se utiliza en diversas actividades. En las casas de juego, sustituyendo a la moneda. En las provincias ganaderas, esencialmente Buenos Aires y zona patagónica en las tareas de esquila (1). En las provincias cuyanas en la vendimia. En distintas zonas en minas y canteras (2). En todas estas actividades la ficha se emplea como elemento de contralor y como momentáneo sustituyo de la moneda. Esta enumeración no es taxativa.

Las fichas y contraseñas también han sido utilizadas en los Teatros porteños. En nuestro país, las medallas relacionadas con el Teatro son escasas en comparación con las acuñadas por otros motivos, y entre ellas las fichas y contraseñas con contadas. Personalmente no conozco otras que las utilizadas en el viejo Coliseo, en el Parque Vauxhall, en los Teatros Alegría y Opera, en el Palacio Novedades y en el Coliseo Pabellón de Las Rosas.

He estudiado detenidamente la contraseña del Parque Argentino Vauxhall, en un trabajo especializado, llegando la conclusión documentadamente probada, que fue utilizada con la doble finalidad de contralor y de sustitución de la moneda (3). En el mismo trabajo he hecho referencias a la ficha del Coliseo sobre cuya verdadera naturaleza, no se ha dicho aún la última palabra. En cuanto a la ficha utilizada en el Teatro Alegría, es indudable que se trata de una pieza de contralor. Finalmente, respecto a las distintas fichas utilizadas en el Palacio Novedades y en el Coliseo Pabellón de Las Rosas, considerando sus leyendas y la invariable indicación de valor que lucen, tengo el casi convencimiento que se trata de piezas, al menos en parte, sustitutivas de la moneda (4).

Me ocuparé ahora de una rara ficha o contraseña utilizada en el Teatro de la Opera. La construcción de esta sala fue comenzada en el año 1871, meses después de la terrible epidemia de fiebre amarilla, en un terreno ubicado en la calle Corrientes, entre las de Esmeralda y Suipacha, propiedad de doña Carmen Díaz Vélez de Cano, madre de Roberto cano, principal accionista de la sociedad que emprendió la construcción.

Roberto Cano, era hijo de don Juan Cano y como se ha dicho de doña Carmen Díaz Vélez; nació en Buenos Aires el 29 de Abril de 1847. Era casado con doña Benigna Lanús. De destacada posición social y sólida fortuna, se dedicó desde muy joven a las explotaciones agrícola-ganaderas en sus campos en el partido de Rojas, Provincia de Buenos Aires. Activo y progresistas, fue de los primeros importadores de reproductores de raza. En varias oportunidades integró la comisión directiva de la Sociedad Rural Argentina. Actuó activamente en política, ocupando bancas de diputado y senador en la Legislatura de Buenos Airs y en la Cámara de Diputados de la Nación. Falleció en Buenos Aires en 1928.

Antes de la iniciación de la construcción del Teatro de la Opera, era muy conocido en el ambiente teatral porteño como propietario del Teatro de la Alegría, inaugurado según algunos en 23 de mayo de 1870 y al decir de otros el 10 de Junio del mismo año, que se levantaba en la calle Chacabuco entre las de Victoria (hoy Hipólito Irigoyen) y Alsina, donde posteriormente estuvo instalada la revista “Caras y Caretas".

La función inaugural del Teatro de la Opera se realizó en la noche del 25 de Mayo de 1872 y constituyó un verdadero éxito. Fue puesta en escena la ópera Il Trovatore del maestro Giuseppe Verdi por una compañía especialmente formada en Europa por el conocido empresario Pestalardo. Desde entonces y durante los quince años consecutivos de su primera época, actuaron en la Opera numerosas compañías y destacados artistas (5).

En el año 1887 se clausuró definitivamente el primitivo Teatro Colón, que se levantaba en la esquina de Rivadavia y Reconquista y Roberto Cano que para entonces era único propietario del Teatro de la Opera, resolvió remodelarlo, introduciéndole importantes refacciones a fin de colocarlo en condiciones de sustituir al desaparecido Colón y convertirlo en el centro de sus actividades líricas de Buenos Aires. Terminados los trabajos de remodelación, la función inaugural del nuevo Teatro de la Opera se realizó la noche del 16 de Mayo de 1899, fecha que luce en el anverso la contraseña que es tema de estas líneas y cuya descripción es la siguiente:

Anverso: En el campo, dentro de un círculo de granetería, lira puesta de frente, entre guirnalda de laureles y abajo la leyenda: 16 DE MAYO/. En el perímetro, leyenda semicircular superior: / TEATRO DE LA OPERA / e inferior: / ENTRADA LIBRE/. Ambos segmentos de la leyenda perimetral, separados por estrellas de cinco puntas, puestas en los flancos. Sin gráfila.

Reverso: En el campo dentro de un círculo de granetería una letra / G /. En el perímetro, leyenda semicircular superior: / ROBERTO CANO/ y en la inferior, entre ornamentos y sobre el círculo de granetería, escusón acorazonado, cargado de estrella de cinco puntas. Sin gráfila.

Metal: Plata

Peso: 15 gramos

Módulo: 30 mm (circular)

No aparece en la pieza ni el nombre ni las iniciales del artista o grabador, pero indudablemente la misma es obra del famoso grabador Rosario Grande, cuya artesanía señala una época característica en la historia de la medalla Argentina. En primer término, su estilo se advierte en todos detalles de la composición, modelado y tipografía. En el motivo de la lira puesta de frente, lo ha utilizado Grande en numerosas medallas que lucen su firma o iniciales. (6)

En segundo lugar, Rosario Grande acuñó numerosas medallas para celebrar o conmemorar diversos acontecimientos familiares de Roberto Cano, sus familiares y parientes cercanos. (7) Y, finalmente, en tercer lugar, Roberto Cano y Rosario Grande, además de los vínculos amistosos actuaron en la masonería. Cano, iniciado en la Logia de Obediencia a la Ley, ocupó en diversas oportunidades altos cargos en la misma y en la Gran Logia de la Argentina y desde el año 1875 detentaba el Grado 33. A su vez Grande, llegó a desempeñarse como Tesorero de la Gran Logia siendo Gran Maestre el General Mitre. Por todas estas circunstancias, considero que los cuños de la medalla descripta fueron abiertos por Rosario Grande (8). El único ejemplar que conozco de la pieza descripta, integra las colecciones del Museo Municipal de Arte Hispano Americano Isaac Fernández Blanco.

La leyenda del anverso / ENTRADA LIRE /, disipa cualquier duda respecto al carácter de la pieza. Se trata evidentemente de una ficha o contraseña de contralor.

La circunstancia de que la medalla luzca la fecha de la función inaugural del Teatro remodelado – 16 de Mayo de 1887 -, permitiría presumir que la misma fue acuñada para ser utilizada exclusivamente ese día. Sin embargo, es muy dudoso que así haya sido. Las fichas de referencia seguramente han sido utilizadas corrientemente, durante mucho tiempo, en las funciones que sucedieron a la inaugural para controlar el ingreso a la sala del teatro para controlar el ingreso a la sala del teatro de personas que por distintas razones, tenían acceso gratuito; especialmente los miembros de la conocida claque, muy común en la época y casi indispensable en el teatro lírico.

La destacada letra / G / que aparece como figura central del reverso de la contraseña, presumiblemente corresponde a la inicial de la palabra / GRATIS / o / GALERIA /. En el primer supuesto, no sería más que una ratificación, un tanto innecesaria, de la leyenda / ENTRADA LIBRE /. En el segundo, indicaría la localidad de la sala que podía ocupar el tenedor de la ficha, la Galería, que era la de menor categoría en los teatros de la época. En ambos supuestos, la contraseña era entregada para posibilitar el ingreso a la sala en sustitución del billete , en nuestro país corrientemente denominado entrada y luego retirado por el personal encargado de la ubicación de la concurrencia en sus respectivas localidades, conocido en la jerga teatral como acomodadores. Esta contraseña tenía, pues, como única finalidad la de contralor y en ningún momento sustituía a la moneda.

Referencias:

(1)
Me refiero concretamente a estas fichas en mi trabajo Las latas de esquila, en revista del Círculo Numismático de Rosario; Boletín N° 4, páginas 23-52, Rosario, 1973.

(2)
Jorge N. Ferrari, Tandil en la Medalla, publicación en la Comisión Coordinadora del Sesquicentenario de Tandil; Tandil, 1973.

(3)
Jorge N. Ferrari. La Contraseña del Parque Vauxhall, publicación del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades; Buenos Aires, 1976.

(4)
Tengo en preparación un trabajo sobre las medallas relativas al Teatro, entre las que se encuentran las fichas y contraseñas.

(5)
Alfredo Taullard, Historia de nuestros viejos teatros; Buenos Aires, 1930

(6)
Jorge N. Ferrari y Osvaldo Mitchel, Rosario Grande, grabador de Buenos Aires, publicación de la Academia Argentina de Numismática y Medallística; ver 146, 178, 214, 215, 219 y 259, Buenos Aires, 1971.

(7)
Jorge N. Ferrari y Osvaldo Mitchel, op. cit., ver N° 221, celebratoria de las bodas de plata de Roberto Cano y Benigna Lanús; N° 262, bautizo de Roberto Joaquín Cano; N° 279, bautizo de Isabel Flora Cano; N° 293, bautizo de Héctor Marcelo Cano; N° 298, bautizo de Luis María Cano; N° 305, bautizo de César Eleuterio Cano, yh N° 307, bautizo de Angélica Benigna Cano.

(8)
Por estas consideraciones la pieza ha sido incluida entre las de este grabador en el trabajo de Jorge N. Ferrari y Osvaldo Mitchell, ya citado, bajo el N° 157, página 25.


Teatro Opera

Fachada del Teatro de la Opera de Buenos Aires, remodelado en 1889.
Se encontraba en la calle Corrientes, entre Esmeralda y Suipacha.

Jorge N. Ferrari

Publicado en Cuadernos de Numismática del Centro Numismático Buenos Aires N° 27 - Abril 1981 - página 25