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Vales de Rosas

En la página 90 del libro "Monedas y Medallas" del numismático e historiador Arnaldo J. Cunietti-Ferrando leemos y extractamos que, cuando corría el año 1833, el General Rosas, para poder financiar en parte la campaña al desierto, optó por la idea de "la creación de un papel moneda propio, avalado por su prestigio y que denominó Villetes del exército expedicionario en valores de 20, 50 y 100 pesos.
La emisión de 100.000 pesos fue distribuida totalmente entre los soldados, estableciéndose que deberían ser recibidos obligatoriamente por negociantes, pulperos establecidos, pulperías volantes y vianderos, en pago de provisiones y/o "vicios".

Al regreso de la campaña, estos vales fueron canjeados en su totalidad por billetes de banco y, según la Gaceta Mercantil, quemados luego públicamente.

El propósito de este artículo es relatar una introducción del momento histórico, ubicándonos en tiempo y espacio, la razón de la emisión de los "villetes" y vales, el lugar y fecha en que fueron recuperados, canjeados y quemados.
La confirmación de esta operación de la destrucción de los "villetes" está detallada en el parte diario de la División Izquierda, donde se transcribe parcialmente este hecho, al finalizar la introducción. Recordemos que esta expedición tuvo como jefe general al entonces Brigadier Don Juan Facundo Quiroga, con el título de General Director de la Guerra contra los Bárbaros o Comandante en Jefe del Ejército Combinado contra los Indios Enemigos, Director de la Guerra Don Juan Facundo Quiroga (así encabezaba las cartas que enviaba Rosas a Quiroga).
Esta jefatura fue impuesta por la popularidad que ostentaba Quiroga en ese momento y que era superior a la de Rosas.
La expedición estaba formada por tres Divisiones: el ala Izquierda a cargo del General Juan Manuel de Rosas y como segundo el Mayor General Angel Pacheco, que fue quien escribió los partes diarios del ala Izquierda, supervisado y acotado por el propio Rosas; el ala del Centro que en principio comandaría el propio Quiroga, pero dado el quebranto de su salud, se quedó en San Juan y delegó el mando al General José Ruiz Huidobro, hombre de su entera confianza; y por último el ala Derecha comandada por el Brigadier General José Felix Aldao.
Todos los jefes nombrados, excepto Rosas, pertenecieron al Regimiento que comandó el Gral. San Martín.

En cuanto a la faz económica, el Gobierno otorga a la expedición, luego de autorizarla, la suma de 1.500.000 pesos, suma ésta que no fue entregada en su totalidad, al igual que los uniformes, pertrechos, etc., los cuales fueron retaceados; estos inconvenientes fueron planeados y llevados a cabo por el ministro de Guerra Martínez (contrario a las ideologías de Rosas).
Recordemos que esta campaña movilizó a mas de 4.000 hombres de tropa, más de 13.000 caballos, reses de consumo, cientos de carretas.
Hacemos notar que en la división Izquierda se usaron para el transporte de tropas, pertrechos, víveres, etc. barcos que partiendo de Buenos Aires, se dirigían a Fuerte Argentino (Bahía Blanca) y a Patagones, o entre Patagones y Bahía; recordamos la Goleta Encarnación, el Bergantín Goleta militar San Martín, la Zumaca Providencia, etc.; con el grueso de las tropas de caballería, infantería, artillería, provisiones y logística, el ala Izquierda también llevó al Capitán de Marina Guillermo Bathursth, tropa de marinería y dos canoas de 30 pies de largo por 10 pies de ancho, más dos balleneras mandadas a construir en el Cuartel General a orillas del Colorado, con las cuales se hizo un exhaustivo reconocimiento del río Colorado hacia las dos aguas, además de servir para el paso de las tropas a través del mismo.
Debemos agregar también los baqueanos y lenguaraces que llevaban cada partida, batallón, convoy, etc.; un regimiento paralelo (uniformado, recordemos los ponchos de bayeta punzó), de "indios amigos", que iban aumentado como consecuencia de la amistad que iba generando Rosas con las distintas tribus y que pasaban a estar bajo su protección, a los cuales se le repartían tierras, hacienda y "vicios".

El ala Izquierda llevaba además agrimensores (recordamos a Feliciano Chiclana) que midieron todo el recorrido de la expedición y realizaron los primeros mapas de su zona de influencia; astrónomos (recordemos a Nicolás Descalzi); acuarelistas, médicos, naturalistas que describieron por primera vez con minuciosidad la flora y la fauna de toda la región, etc.
Luego de este pequeño resumen colegimos que el presupuesto oficial, a más de ser retaceado, no podía satisfacer las necesidades de aquella campaña; de ahí que Rosas decide la emisión de vales personales (firmados por el propio Rosas); los villetes fueron redimidos, en parte por el banco y en parte por la empresa ganadera que poseía junto a Nepomuceno Terrero y Luis Dorrego; los vales personales fueron cubiertos exclusivamente a sus expensas.
Cabe consignar que todos los estancieros, a título de donación, por pedido expreso de Rosas unas veces, y otras por el propio gobierno, contribuyeron con grandes cantidades de reses para consumo y caballada.
Como dato interesante, agreguemos que las partidas de dinero eran enviadas a través del mayoral de diligencia (hombres probos de los que no había antecedentes de que alguna vez faltara dinero de alguna partida). Para comprobar, a veces se marcaban los billetes o se "levantaba" su numeración; los chasques o correos del ejército, lo mismo que el servicio de mensajerías del correo, también transportaban dinero de los grandes arreos (para que esto último se entienda, consignemos que en aquellos tiempos los arreos tenían longitudes a veces de hasta 20 kilómetros, 4 leguas).

Volviendo al tema del papel moneda emitido por Rosas, podemos comprobar a través de la transcripción del parte diario escrito por Pacheco, el lugar, fecha y testigos que presenciaron el acto de quema.
Reproducimos a continuación un extracto correspondiente a este tema, omitiendo los datos como por ejemplo: ubicación del campamento, estado del tiempo temperaturas, orientación, descripciones de lugares, pasturas, aguadas, fauna, flora, kilómetros recorridos:

Mes de enero de 1834
Día 1.- El agrimensor Feliciano Chiclana marchó para Buenos Aires.
También se despachó una cautiva porteña.

Día 2 .- En presencia del señor general se quemaron 98.930 pesos de los 100.000 emitidos en vales provisionales del ejército para el pago de las tropas oficiales.
Día 3.- Sin novedad.
...................................
Día 17.- Recién este día y como si la operación se hubiera realizado el 3 de enero, se inserta el acta de la quema de vales efectuada el 2, según consta en el mismo diario.

Esta acta dice "que reunidos en el alojamiento del señor general, los miembros de la comisión nombradas para habilitación y amortización de los 100.000 en vales provisionales del ejército, puestos en circulación en consecuencia de la resolución superior del 16 de septiembre del año anterior, coroneles Ramón Rodríguez y Juan Antonio Garretón, el comisario Pedro Rodríguez, Vicente Torcida y Antonio Reyes, oficiales de la Secretaría de la Comandancia General, fueron contados y recontados cinco partidas de valores, cuyo valor total alcanzó a 98.930 pesos, quedando en circulación 1.070 pesos, por suya suma para su rescate, queda en la tesorería de dicha Comisión igual cantidad de billetes de banco.
El acta labrada en presencia de todos los que quisieron presenciar el acto, fue firmada por Juan Manuel de Rosas y los cinco nombrados.
Sigue a la anterior, otra del 7 de enero, en que consta que se quemaron 710 pesos en valores.
Sigue otra del 12 de enero, día en que se quemó la última partida de valores, por 360 pesos.

Eduardo B.Guerin

Publicado en El Telégrafo del Centro Nº 26 - Agosto 2002


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